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Sydney 4 – De egos con sobrepeso y kanguros surferos

Saludos. Hoy he decidido acercarme a la meca del surf mundial (con permiso de Hawaii)… la playa más famosa del hemisferio sur (con permiso de Copa Cabana). En fin, ya me habían avisado de que no era gran cosa; que realmente no merece la fama que tiene: y tenían razón. En Castellón e incluso en Málaga he visto playas bastante mejores. Es cierto que el agua estaba clara y tal; pero vamos, no tiene nada (salvo las olas quizá). Por lo demás los kanguros estos siguen en su línea de “Barrera Cultural” esta vez hay carteles antes de llegar a la playa de que está prohibido nadar salvo “entre las banderas”, hay dos banderas en toda la playa separadas por 10 metros; ese es el espacio que tienen los bañistas para no hacer surf; claro, porque no se puede nadar; pero la tabla a todos lados. Además no restringe a sólo nadadores esas banderas; de modo que a los bañistas también les meten las tablas de surf en la boca. Algo tremendo.

Otra cosa que me hizo mucha gracia fue que todos los que no son turistas en esta zona tienen que estar cuadrados; sí, no importa la edad que tengas, tu sexo o el color del pelo hay dos cosas que debes tener: un 95% de músculo y una tabla de surf. Por el paseo marítimo vi, por lo menos, 3 personas mayores de 65 años con unas cachas flipantes, su tabla de surf bajo el brazo y un bronceado de 6 meses; no creo que sea de jugar a la petanca… Hay parques con columpios en los que no vi niños, sólo tíos de 30 años haciendo flexiones y abdominales (a lo mejor esos eran los niños… :S ). Todos se miran por encima del hombro y hay competición por ver quién está en mejor forma; me parece que por cada habitante de Bondi Beach hay un ego con mucho, mucho sobrepeso.

Por lo demás, hoy he tenido el día observador. Después de Bondi Beach me fui a los Royal Botanic Gardens (el Retiro pero al estilo australiano). Si vemos mucha gente corriendo en el retiro…. esto es para fliparlo. Por cada persona que iba de paseo había 15 corriendo. Los kanguros estos se ciñen bien al dicho de “cuerpo Danone…. mente Petit Suisse”, es lo que tiene; son gente muy competitiva y de idolatría del cuerpo. No quiero generalizar, está claro; pero ni en Nueva York había egos tan grandes.

Después de tanto rallarme con estas cosas decidí llamar a British Airways (la compañía con la que vuelo) para ver si puedo hacer un upgrade a la vuelta. Porque las 20 horas de avión son una tortura China. La señorita muy amable me dijo que el upgrade más básico es a business class y cuesta 3000 eurotes, 500.000 de las antiguas pesetas. Me quedé boquiabierto. Voy a ver si puedo embaucar a Iberia para que las millas que tengo con ellos las pueda usar para pasarme a business; pero tengo la misma esperanza como de que el Madrid ganará la Champions este año. De modo que me parece que me tocará volar en “Clase Pobre” (más conocida como turista).

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Isma