Invercargill: Carlos Sainz y las ovejas aparcadas en batería
Desde el momento en el que miré por la ventana supe que no sería un gran día. No dejaba de llover. Bajé a desayunar y uno de mis colegas estaba abajo. Me senté con él y me comentó que el tiempo no mejoraría demasiado hoy. De modo que Stewart Island quedaba descartado para hoy. La única opción que me quedaba era hacer el recorrido de la costa oeste. Unos 100km de carreterilla rural cerca de la costa donde se supone que se pueden ver delfines y demás animalejos.
Siguiendo por el camino, empezó a llover con fuerza. Las ovejas empiezan a desplazarse todas hacia una zona, todas alineadas, desfilando. Finalmente se detienen enfrente de un arbusto y se quedan clavadas, todas mirando al frente; algunas rumiando cesped neozelandés (imagino). Todas las ovejas perfectamente alineadas. En batería. Escena curiosa que, por desgracia, no he podido documentar.
La carretera no iba mal. Podías ponerte a 100 en algún momento. En cierto punto del camino decidí parar para preguntar a algún lugareño a ver qué merece la pena ver por aquí. Una buena anciana que regentaba un taller mecánico en medio del campo (Sí. Insólito) me dejó un mapa de la zona y me dijo que el paisaje no cambiaría mucho por este tramo. Me dijo que fuese por la carretera de la costa y que por ahí vería más cosas. Le pregunté si la carretera estaba igual que por la que iba. Me dijo que era más o menos igual.
Me desvío de mi camino, paso por la costa y me paro a ver la orilla y a ver si es cierto que hay delfines. Decido irme que empieza a subir un poquito la marea y no quiero mojarme los bajos de los vaqueros.
De delfines nada. Ni siquiera los delfines están fuera.
Llego a un punto en el que avisan que la carretera será de grava: no había vuelta atrás. Por la mente se me pasó la imagen de la anciana sonriéndome. Yo también sonreía. También se me cayó una lagrimita.
Empezó a levantarse un viento impresionante (lo supe por cómo se desplazaba el agua de la lluvia en el aire). Mientras circulo a 20 por la carretera agrietada de grava, con lluvia y viento veo la señal que menos quería ver: “Warning, Flooded on High Tide” (Aviso. Inundado en marea alta). Al estar cerca del mar esto era lo último que me faltaba. A pesar de que no se debía pasar de 20 por la grava y las curvas, tuve que acelerar hasta 50 para poder pasar por la carretera antes de que se inundase. Cuando me alejé de la costa respiré un poco mejor. Tuve que avisar a una caravana que se dirigía a esa zona de que se estaba inundando. Dio media vuelta y nos alejamos por las colinas escoc…. digo…. neozelandesas. Eso sí. Yo más rápido que él.
Hoy no estaban mis “buddies” en la cena; de modo que no ha habido compañía hoy.
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