Vida en Somalia
Sé que algunos se habrán rasgado las vestiduras al leer el título del post “tú no sabes lo que es vivir en Somalia” o “tu problema no tiene comparación a lo que se vive en Somalia” pues sí, es cierto. Es verdad que ni soy miserable ni desgraciado. Pero antes dejadme explicar lo que sucede.
Ayer decidí aproximarme por primera vez a nuestro nuevo cobertizo nuestra nueva casa. Evidentemente era el primer día de mudanza, de modo que esperar que las cosas estuvieran medianamente aceptables era lo mismo que esperar que Chávez mantuviera la boca cerrada; es decir, poco probable. Lo acepto: aún estamos colocando.
Pero el hecho de que esto sea tercermundista es que no tengamos luz (salvo la de obra), que nos hayan cortado el agua (24 horas después de empezar la mudanza: todo un record) y que Timofónica de España diga que hasta marzo, probablemente, no tendremos servicio telefónico y, por tanto, seré incapaz de mudarme debido a mi trabajo.
Los que me conocéis sabeis que no es muy sencillo que entre en cólera. Me chino a menudo, pero jamás me dura más de 10 minutos. Pero que me digan que tengo que esperar 4 meses para que me pongan internet en una ciudad hace que la sangre se me evapore. Si me dijeras que me va a salir gratis….
Hoy se supone que nos ponen el gas y que traen algunos muebles para la cocina.
Mientras tanto sigo aquí al norte de la Comunidad de Madrid a la espera de que una empresa decida cuándo voy a mudarme. A ver si con el frío montañés se me enfría un poco la sangre.
