Sobre las micciones nasales y los centrifugados nocturnos
Y aquí estoy un día más. Solo en este caso ya que toda mi familia se ha ido de puente: lamentable. Siento no haberme manifestado antes; pero mis obligaciones laborales y mis problemas de salud no me lo han permitido. Los problemas de salud siguen; pero aún me dan la oportunidad escribir un poco; no puedo decir lo mismo de mis obligaciones laborales.
El martes salí un momento en manga corta (para abrir la puerta a alguien creo) y justo al entrar en casa supe que ese sería el principio del fin: el resfriado me lo había ganado a pulso. A lo largo de ese día tosí ligeramente y ayer alrededor del medio día empecé con dolor de cabeza, congestión y demás actividad bacteriológica.
Hoy, sin embargo, después de haberme levantado sintiéndome como si me hubieran metido en una lavadora centrifugando, las únicas molestias son un poco de tos y mi nueva habilidad temporal: “mear por la nariz”. Perdón por la expresión; pero el resfriado me inhabilita ese lado del cerebro que te permite discernir lo apropiado de lo inapropiado. En mi caso, por lo visto, en decadencia. Nadie es perfecto y menos yo.
Quizá las micciones nasales o los centrifugados nocturnos no sean lo peor; lo que más duele es tener que estar aquí sentado trabajando. A ver si os vais a creer que voy a escribir en el blog estando enfermo y de puente. Pero el caso es que estoy y no hay más narices, irónicamente.
Para los que os interese lo que haré este puente fin de semana aprovecho y os comento. Pensaba cogerme el día de mañana (Viernes 7 de Diciembre del año 2007 de nuestro Señor) libre y pasarme por el Ikea a por mobiliario para la oficina con mi primo. Pero no va a ser posible por varios motivos:
– No sé si me entra toda la historia en el coche. Lo sé. Tres puertas no son suficientes.
– No sé si mi primo vendrá a casa conmigo a ayudarme a montarlo. Esto es más que nada por las risas que por la necesidad.
– No sé si seguiré vivo. Y es que al ritmo que voy mi supervivencia es una posibilidad más bien remota.
De modo que la opción más factible será que vuelva a meterme en mi armario a seguir trabajando y sacando al mundo adelante. El sábado lo más probable es que haga un poco el perro y descanse, que falta me va haciendo y el domingo pasaré, si me lo permite mi frágil salud, el día fuera: a la iglesia por la mañana y sanfer por la tarde.
Y por lo demás nada nuevo. Sigo informando de mi paupérrimo estado de salud y si no volvéis a oir de mí es porque anoche volví a meterme en la lavadora y no pude aguantar el centrifugado.
