· cine / comentario · 2 min read

Yo también soy leyenda

Saludos terrícolas. Espero que hayáis conseguido sobrevivir al turrón y los mazapanes de estos días y que los reyes os dejen muchas cosas esta noche. Aunque muchos no merezcáis más que carbon. Pero eso es otra historia en la que no pienso entrar.

Cambiando de tercio, quiero compartir que hoy he ido al cine y no, esa no es la noticia ni lo que quiero compartir. Lo que quisiera compartir es lo que he visto. Fuimos a ver “Soy Leyenda” y debo decir que me sorprendió gratamente. Había visto los trailers y los teasers de la película y escuché, por críticas, que es una de las películas del año. Está bien, reconozco que eso puede ser algo exagerado pero ciertamente significativo.

No voy a estropear la película ni quiero quitaros las ganas de ir a verla. Básicamente trata de un tipo que está sólo en Manhattan (como si eso pudiera ser remotamente posible en la ciudad que nunca duerme) y que sus únicos compañeros, además de su perra Sam (de Samantha para los curiosos) y los ciervos, es toda una horda de zombies nocturnos. Y no, con esto no me refiero a los del after hours, pero eso no viene a cuento. Este individuo, teniente coronel del ejército norteamericano, es además médico que busca una cura para el virus que ha infectado a la ciudad y razón por la cual los seres estos son tan agresivos y poco amigos del sol. Lleva dos años sólo en la ciudad sin conseguir nada. Y está cerca de la desesperación.

No voy a seguir contando porque no deseo perder lectores, pero el caso es que la película tiene una buena moraleja que tampoco, por si os lo preguntabais, voy a desvelar.

Quedándome con la amarga sensación de que ya he desvelado demasiado de la película, me despido de este mi humilde cuaderno de bitácora.

Felices Reyes.

Isma