Chocolate blanco y chocolate negro
Nunca he conseguido entender por qué los anuncios utilizan el chocolate como principal elemento de placer. Bueno, no es cierto, sí lo entiendo y tampoco es cierto que el chocolate sea el principal elemento de placer; todos sabemos que es una metáfora. Hoy no he dormido bien.
El caso es que hoy he podido disfrutar de dos de mis chocolates particulares: leer y escribir. Chocolate blanco y chocolate negro respectivamente. Ambos me gustan por igual. Qué se le va a hacer, yo soy así.
Terminó mi día laboral y volví a sentarme delante de mi escritorio a leer mi Biblia. Gran placer. Como siempre. Después, lleno de inspiración pasé cerca de dos horas escribiendo, mi próxima novela? quizá, quién sabe. Y finalmente me puse a devorar la segunda entrega de la trilogía sobre Atila; a los sanguinarios les cojo cierto cariño.
Y todo esto a falta de pocos días para que termine la semana; semana en la que, como anuncié en mi último post, haría mi particular cuaresma tecnológica y, aunque aún es algo prematuro, me atrevo a decir que no me ha aportado nada nuevo. Pero debo esperar a haber digerido todo esto. Demasiadas cosas en una semana.
Termina esta semana rodeado de amigos y familia. Si, tal y como hiciera hace un par de años, siguiera informando sobre mis niveles de karma a día de hoy estaría altísimo de todo. Algo bajo en el trabajo quizá; pero altísimo en los demás elementos de mi vida. Magnífico. Me siento bendecido.
Sin más debo irme. A dormir. A ver si esta noche logro conciliar el sueño.
Namasté.
