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Monos violando perros y cantando en un río de la selva amazónica

Ayer fuimos a la selva. No es un hecho particularmente interesante sobre todo si habéis leído mi blog en el pasado. La diferencia, en esta ocasión, es que íbamos a presenciar unos bautismos en la selva amazónica. Para más interés, nos pidieron a mí y a otros dos amigos (Mary y Rob “Vegas” Cook) que cantásemos en un trío. De modo que desoyendo toda recomendación paternal e impactados por todo lo que llevávamos viviendo esta semana, nos quitamos los zapatos, nos remangamos los vaqueros y nos metimos en el río Napo para cantar en unos bautismos. Fue impresionante.

Además de esto, ayer hubo otra experiencia que cambió totalmente mi vida. Hizo que ésta diese una vuelta de 180 grados. En el lugar este había monos. Unos pequeñitos, no sé cuales serían y, en este momento, no tengo ganas de averiguar qué tipo era. Esto es interesante de por sí; pero si lo juntamos con que en el grupo de monos además había un perro, esto se pone mejor. Lo que a continuación vieron mis ojos fue algo que daría la vuelta a mi vida y que no me permitiría ver el mundo animal de la misma manera: dos monos intentaban quitarle la inocencia al pobre Schnauzzer. Eran dos; implacables se acercaban al pobre can que a duras penas podía defenderse. No pude ver el desenlace final de la historia ya que tenía que irme a desayunar. Aún tengo la imagen clavada en mis retinas.

Sin más por hoy me despido.

Namasté.

Isma