El amor gana. Sin duda.
En las últimas ha surgido la controversia entorno al nuevo libro de Rob Bell titulado Love Wins. La controversia es sencilla: Bell plantea algunas preguntas a modo de reto: ¿es correcta nuestra concepción tradicional del cielo? ¿y del infierno? ¿es cierto que sólo unos pocos irán al cielo? ¿es verdad que no hay esperanza después de la muerte? Muchas preguntas sobre un Dios/Juez y Dios – Amante.

“Love Wins: A Book About Heaven, Hell, and the Fate of Every Person Who Ever Lived” (Rob Bell)
Conseguí el libro el mismo día que se lanzó al público y ya lo he leído. ¿Mi veredicto? Tengo que volver a leerlo. Pero para no dejaros en ascuas y con la tensión clásica de estas situaciones… os comento algunos puntos:
– Su concepción de cielo y de infierno a pesar de no ser brutalmente nuevas, ofrece una imagen que, a pesar de su sencillez, proporciona una perspectiva nueva sobre éstos. Me ayuda a entenderlos (quizá de manera abstracta pero, tristemente realista) como el cielo siendo la ausencia de pecado y el infierno la ausencia plena de Dios. Explicación sencilla pero a la vez muy profunda. A pesar de lo que algunos creen que el libro dice, Rob Bell sí cree en el cielo y el infierno.
– Su concepción sobre la salvación universal. Rob Bell recurre a la exegética para (vagamente a mi modo de ver) justificar que el significado de “eterno” (aion) en el griego koiné no sea necesariamente de inexistencia de un fin o infinidad sino más bien un término para “era” o “época”. Siendo así, es posible que podamos interpretar que la vida eterna y la condenación eterna no sean, realmente, eternas. Una cosa que esto implica es que Dios dé segundas (y terceras) oportunidades a las personas que no se han arrepentido y que han decidido continuar la vida separados de Dios. Esto implica que, una vez en el infierno, cualquiera puede tener la oportunidad de “cambiar de acera” reconociendo que la historia de Dios es la historia que vale y no la mía.
– Su concepción de la salvación para los cristianos. A mi modo de ver este es el punto en el que más acertado se encuentra Bell. En su libro, critica el comportamiento de los cristianos respecto al hecho de querer marcar la diferencia entre “salvados” y “perdidos” y el poco énfasis que se hace en el amor de Dios y su naturaleza compasiva. Este hecho hace que las personas, como es natural, no deseen acercarse a Dios si no huir de Él porque hemos querido enfatizar demasiado la condenación del pecado y no tanto la relación con la divinidad. Estoy muy de acuerdo con esta visión.
Esto es lo que, de momento, puedo decir. Escribiré algo más elaborado cuando lo vuelva a leer. A mi modo de ver es un tema complejo que exige un gran nivel teológico y lingüístico que no poseo pero, desde mi perspectiva, resulta peligroso enseñar esto porque, de estar equivocado, Bell podría estar animando a las personas a decir “bueno, si hay segundas oportunidades… me espero a morir y ya me arrepentiré entonces”. Por no quitar importancia a Mateo 28:19-20 y Juan 3:16 ya que la salvación y el arrepentimiento no tienen tanta importancia en la actualidad.
Eso es lo que tengo por ahora, ¿pienso que Bell es un hereje? No, sin embargo creo que no debe enseñar esto ya que, de estar equivocado, podría hacer mucho daño y sembrar falsas esperanzas. ¿Creo que Rob Bell es salvo? Él no duda de su propia salvación porque él mismo se arrepiente de su pecado y reconoce su naturaleza pecaminosa y cómo Jesús a través de su muerte en la cruz y resurrección le hizo justo delante de Dios. ¿Creo que Rob Bell es un lobo entre ovejas como muchos han dicho? De momento debo volver a leer el libro y vigilar de cerca su mensaje, me parece una afirmación muy fuerte y dura y no puedo juzgar eso sin todas las pruebas. También reconozco que Rob Bell ha sido, desde hace años, un icono como comunicador de la Palabra al mundo.
Namasté my friends.
