· amigos / reflexion · 2 min read

¿Cómo estás?

Tengo una amiga que lo da absolutamente todo en una amistad. Mi hermano y yo hemos bromeado en ocasiones sobre cómo su amistad es como intentar enchufar un aparato diseñado para 110v a una toma de 220v: su corriente es tan fuerte que termina por quemarnos. Ella suele ser muy emocional en lo que respecta a las relaciones, lo cual hace que cuando alguien le falla ella entra en un fuerte bajón emocional. Y con razón.

Llevo tiempo pensando en cómo algunas de las personas que más he querido (y para qué negarlo, a las que más he fallado) simplemente han cerrado la puerta a nuestra relación. Todo esto me ha animado a pensar hasta qué punto debo buscar la amistad de una persona si esa persona va a ser sólo una “ilusión” o peor aún; para quién estoy yo siendo una ilusión. En los últimos meses me he dado cuenta de cómo yo mismo he sido una “ilusión” para muchos y me estremece el mero pensamiento.

Lo que quiero decir, creo, es que no ofrezcamos una amistad que no somos capaces de llevar hasta el final. Y no os lo digo sólo a vosotros, querida audiencia: me lo digo a mí mismo. Lo mismo sucede cuando preguntas

– ¿Cómo estás?

Me pregunto si estoy dispuesto a recibir una respuesta honesta. Me cuestiono si, de alguna manera, mi “amigo” me declarase algo horrible seguiría en el mismo sitio, a su lado o si, al contrario, me daría media vuelta y pondría tierra de por medio.

Me parece que aún me queda demasiado que aprender sobre las amistades. Pero tiempo al tiempo, que tengo asuntos más importantes que tratar ahora mismo.

Nos vemos pronto, quizá con menos ralladas mentales.

Soli Deo Gloria.

Isma